lunes 9 de junio de 2008

La Iglesia en algún aspecto de Educación para la Ciudadanía.

La Iglesia en algún aspecto de Educación para la Ciudadanía.

No existe obstáculo alguno para que el Gobierno zapateril pueda llevar a cabo sus objetivos, ni morales, ni legales, ni, siquiera, de pura razón o lógica.

Durante décadas, hasta la creación del Ejército profesional (carísimo y raquítico), hace pocos años, la táctica progre venía siendo la de una sistemática oposición a hacer la "mili", por motivos de conciencia. Es decir que, para ellos instruirse en el manejo de las armas para defensa de la nación y de todos sus habitantes y bienes era un grave problema moral. Y por eso, miles de jóvenes alegaron objeción de conciencia para no hacerlo. Y coló. Hasta el punto de que no sólo se libraron de hacerla, sino que, además, se cargaron el sistema de defensa militar, mediante cupos de reemplazo para, como digo, implantar el actual Ejército "profesional".

Bien pues, el gobierno zapateril, como saben los lectores, obliga a todos los alumnos de primaria a estudiar la célebre Asignatura de Educación para la Ciudadanía, anta la cual también miles de padres han ejercido o intentan ejercer su igual derecho a la objeción de conciencia, que, además, está reconocido por la Constitución; si bien, en su artículo 30, dedicado al derecho y deber de defender España. O sea que, para eso, como además era el momento progre de la época, sí se reconoce el derecho a objetar, pero para que los niños no sean embaucados en un de los mayores fraudes educativos y culturales de los últimos tiempos, para eso no existe tal derecho. Ni aunque lo establezca, por Sentencia el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Tan es así que la ministra Cabrera ya ha advertido ( que no amenazado, como ella misma se encarga de recalcar) que los objetores no podrán pasar de curso si persisten en su actitud. A pesar de que con la nueva legislación educativa, puede pasarse de curso hasta con tres asignaturas pendientes.

Así las cosas, en el Ejercicio 11 de esa Asignatura de Educación para la Ciudadanía, dedicado a unas reflexiones sobre los artículos 10 y 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, después se reseña que "Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueran delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito." Y, ¿adivinan a quién ponen como ejemplo de la gran injusticia?, pues a una "víctima" de la Iglesia, como no podía ser de otro modo. ¿Qué victima?, pues el de moda, porque así, no sólo, señalan a la Iglesia como cruel devoradora de inocentes sino además, como gran perturbadora y entorpecedora de toda clase de ciencia y cultura. Lo de moda. O sea, el eterno caso Galileo.

Y dice tan pancha esa Asignatura, en el citado capítulo que "El Santo Oficio, considerando filosóficamente absurda la nueva teoría del sistema solar le invitó a cesar de enseñarla, al mismo tiempo que ponía en entredicho el libro de Copérnico sobre la materia."(texto
sacado de la gran Enciclopedia Universal Asuri. Asuri Bilbao 1982).